La instalación de cámaras de videovigilancia en viviendas particulares es una medida cada vez más habitual para mejorar la seguridad del hogar. Sin embargo, una de las dudas más frecuentes es si estas cámaras pueden grabar la vía pública y hasta qué punto dicha grabación es legal.
La respuesta no es absoluta y depende de cómo y para qué se utilicen las cámaras, así como de su correcta configuración conforme a la normativa vigente en España.
El marco legal en España
La videovigilancia en el ámbito doméstico está regulada principalmente por el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y por la Ley Orgánica 3/2018, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales (LOPDGDD).
De acuerdo con esta normativa, la captación de imágenes en espacios públicos está reservada, con carácter general, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Por tanto, un particular no puede grabar de forma sistemática la vía pública, como calles, aceras o zonas de tránsito general.
La excepción: protección del acceso a la propiedad
No obstante, la propia Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) contempla una excepción relevante. Cuando las cámaras de videovigilancia están destinadas a proteger el acceso a una vivienda, se admite que puedan captar una porción mínima de la vía pública, siempre que dicha captación sea inevitable y estrictamente necesaria.
Esta excepción está sujeta a un principio fundamental: la proporcionalidad. La grabación debe limitarse exclusivamente a lo imprescindible para garantizar la seguridad del inmueble, sin extenderse innecesariamente a zonas públicas ni a propiedades de terceros.
Grabar toda una calle, una acera completa o espacios ajenos a la vivienda, incluso con fines preventivos, no está permitido.
La importancia de una correcta configuración
En la práctica, muchos incumplimientos de la normativa no se producen por mala fe, sino por una configuración inadecuada de las cámaras. Los dispositivos actuales ofrecen ángulos de visión muy amplios que, si no se ajustan correctamente, pueden captar más información de la permitida.
Por este motivo, es esencial configurar el sistema de videovigilancia de forma profesional, delimitando claramente las zonas que pueden ser grabadas y evitando la captación innecesaria de espacios públicos.
La máscara de privacidad como herramienta clave
Una de las herramientas más importantes para cumplir la normativa es la máscara de privacidad. Esta funcionalidad permite ocultar o bloquear determinadas áreas de la imagen que no deben ser grabadas, garantizando que el sistema de videovigilancia se limite exclusivamente a la protección de la vivienda.
El uso correcto de la máscara de privacidad permite mantener un alto nivel de seguridad sin vulnerar los derechos de terceros ni incumplir la legislación vigente.
Seguridad y legalidad deben ir de la mano
Proteger una vivienda mediante sistemas de videovigilancia es totalmente compatible con el cumplimiento de la ley, siempre que el sistema esté bien diseñado y correctamente configurado. Contar con asesoramiento profesional resulta clave para evitar sanciones y garantizar un uso responsable de las cámaras.
📹 Te lo explicamos en vídeo en este enlace